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lunes, 3 de diciembre de 2007

El acervo de la UNAM en manos de Google

El acervo de la UNAM en manos de Google

 
Con tono festivo, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) anunció hace un par de semanas la firma de un convenio con la empresa Google para que "los usuarios de todo el mundo" puedan consultar en línea las publicaciones de la máxima casa de estudios.


Más Que Piedras
 

El acervo de la UNAM en manos de Google
 

JUDITH AMADOR TELLO/APRO



Con tono festivo, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) anunció hace un par de semanas la firma de un convenio con la empresa Google para que "los usuarios de todo el mundo" puedan consultar en línea las publicaciones de la máxima casa de estudios.

El convenio, que la propia UNAM llama "de hospedaje", fue firmado en realidad el 11 de junio del presente año, pero se dio a conocer apenas el pasado 16 de noviembre en un comunicado oficial en el cual se informa también que se subirán al servidor de Google un promedio de entre 7 mil y 10 mil títulos por año y que el 28 de septiembre se subió la primera entrega de 718.

Para la universidad, Google es "uno de los servidores más utilizados por los cibernautas" y se congratula porque convenios como el recién firmado sólo existan con el Fondo de Cultura Económica, y en el extranjero con universidades como la Complutense de Madrid y la de Oxford de Inglaterra, y ahora con la UNAM.

Quizá una institución como la Universidad Nacional, ubicada entre las cien mejores del mundo, no debería echar las campanas al vuelo por un convenio como éste, con el cual se escanearán paulatinamente los libros editados por la UNAM entre 1950 y 2007. Sobre todo si se recuerda que ya había dado los primeros pasos para contar con su propia biblioteca digital, ¿por qué entonces dejarlo en manos de Google?

Desde hace más de dos años, Jean-Noel Jeanneney, presidente de la Biblioteca Nacional de Francia --país que se ha distinguido por la férrea defensa de su idioma, sus industrias culturales y, en suma, de su cultura-- alertó sobre los proyectos Gutenberg, que también ha puesto en línea miles de volúmenes en inglés, y Google Books, pues consideraba que su proyecto (dado a conocer en 2004) sería un atentado a la diversidad cultural, porque en el acervo cultural al que tendrían acceso los usuarios de todo el mundo prevalecería el idioma inglés y la cultura anglosajona.

La Comunidad Europea se sumó a la alarma y hasta se autorizaron recursos para digitalizar sus propios acervos, en sus lenguas y con sus visiones culturales. Así nació la llamada Biblioteca Digital Europea. España tiene también su propia biblioteca digital, la llamada Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, impulsada por la Universidad de Alicante.

Estudiosos de la cultura en México, como la antropóloga Lourdes Arizpe han señalado el rezago que México tiene en su incorporación a la llamada sociedad del conocimiento. En su opinión no basta con poner información en línea o simplemente desarrollarse en informática, es necesario que sea "en beneficio del propio país, del conocimiento científico y de las expresiones artísticas".

Cuando el historiador Guillermo Tovar de Teresa planteó que la "megabiblioteca" José Vasconcelos tendría que ser un proyecto digital y no arquitectónico, el especialista en digitalización Óscar Mondragón informó en entrevista con el semanario <B>Proceso<B> que digitalizar el acervo de la humanidad entera, desde las tablillas hasta el libro "impreso ayer" costaría solamente 10 millones de dólares. Igualmente que con un millón de pesos mensuales podrían ponerse en la red entre 70 mil y 80 mil libros al año, y en diez años se tendría la totalidad de acervos mexicanos en red.

Pero ya se anunció que la prioridad de la Vasconcelos no es la digitalización, sino concluir el edificio --que costó de más de 800 millones de pesos-- que el entonces presidente Vicente Fox, por las prisas "electorales", inauguró sin terminar, y subsanar las deficiencias que al paso de poquísimos meses se le fueron encontrando. El mismo patronato de esta institución aclaró recientemente que no se involucrará en la puesta en red de los acervos, sino en las tareas de promoción de la lectura.

Se suponía que la UNAM sí estaba interesada en digitalizar por su cuenta sus acervos, pero ya está visto que optó por dejarlos en manos de una empresa transnacional, argumentando que ello permitirá "una mayor difusión y promoción de los libros de la UNAM en todo el mundo".

Lo cierto es que, mientras Google incrementa su acervo digital, México sigue quedando rezagado. En tanto los países más avanzados van ganando terreno en la sociedad del conocimiento, cuando una institución, la más importante en materia de educación superior en el país, tendría que contar con todos los recursos, económicos, materiales, científicos, para llevar a cabo su propio proyecto de digitalización.
 

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